Nicolás Maduro, que juró su cargo ante el Supremo tras las elecciones del pasado mayo, no obtuvo el reconocimiento de la mayor parte de la comunidad internacional, considerado ilegítimo por Estados Unidos, la Unión Europea y varios países Latinoamericanos.

Tras el inicio el pasado 10 de enero del segundo mandato presidencial, en medio de la incertidumbre política, social y económica que vive Venezuela, y en una fecha histórica como ésta, en la que se conmemora que hace 61 años fue derrocada la última dictadura en el país, este miércoles 23 de enero se manifestaron, en diferentes puntos de la capital, por un lado y por otro, simpatizantes y opositores al gobierno de Maduro.

Al término de la movilización de los opositores, que bloqueaban la principal arteria de la capital, fueron dispersados, según informan EFE y Reuter, con gases lacrimógenos por agentes de los cuerpos de seguridad venezolanos, y lo mismo ocurría en diferentes lugares, dando inicio a disturbios y enfrentamientos en la capital caraqueña.

Fuente Foto: EFE

Los ánimos ya estaban caldeados. El día anterior, Juan Guaidó había convocado a los ciudadanos a manifestarse, proclamando, “vamos a cambiar Venezuela, a conquistar la democracia”, y en víspera de las marchas, ya hubo pequeñas protestas y disturbios en la calles de Caracas. Agentes motorizados con tanquetas antimotines recorrieron diferentes sectores de la ciudad.

Poco antes de iniciarse los disturbios por las calles de Caracas, el opositor Juan Guaido, Jefe de la Asamblea Nacional venezolana, se autoproclamó Presidente interino como parte de lo que calificó como lucha contra la usurpación de la Presidencia por parte de Nicolás Maduró, al que considera ilegítimo. Mientras, miles de simpatizantes de Maduro, marchaban por Caracas rechazando lo que consideraban un “golpe de Estado” en toda regla instigado desde Washington.

Mike Pompeo, Secretario de Estado de Estado Unidos, había pedido en la vispera a Maduro a través de un comunicado que renunciase, refiriéndose a Guaidó, ante la existencia de un lider legítimado por la voluntad del pueblo, lo que Maduro entendió como una orden a sus adversarios para dar un “golpe de Estado”. Pompeo reiteró la propuesta a los militares y cuerpos de seguridad venezolanos para respaldasen la democracia y proteger a los ciudadanos. El gobierno del Presidente Donal Trump anunció, también este miércoles, que reconocía a Juan Guaidó como Presidente legítimo interino.


Fuente Foto: AFP

“He decidido romper relaciones diplomáticas y políticas con el gobierno imperialista de Estados Unidos”. Con estas palabras, desde la sede presidencial, en Miraflores, en un acto de Nicolás Maduro frente a sus simpatizantes, anunció que rompía relaciones diplomáticas con Estados Unidos y concedía 72 horas al personal diplomático estadounidense para abandonar el país, aunque Mike Pompeu dice que su país mantendrá las relaciones diplomatícas con Venezuela.

“¡Basta de intervencionismo, aquí hay dignidad, carajo!”, prosiguió su enérgico discurso.

Maduro afirmó que tomaba esta decisión como Presidente Constitucional, Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y en cumplimiento de las funciones que juró frente al pueblo de respetar y hacer respetar la independencia.

Todo esto ocurre en el peor momento que vive Venezuela en toda su historia moderna. La escasez de alimentos, de medicinas y una empobrecedora hiperinflación ha provocado el éxodo migratrio de 2,3 millones de venezolanos que han abandonado sus hogares en busca de prosperidad, el mayor en décadas en América Latina, y que ha dado lugar a actos violentos xenófobos en Brasil, Colombia y Ecuador. 

Fuente Reuter

Las principales potencias latinoamerícanas excepto Bolivia, Cuba y México, han reconocido a Juan Guaidó como Presidente interino de Venezuela, y Estados Unidos anima a los gobiernos occidentales a respaldarle, asegurando que utilizará todo su poder económico y diplomático para restaurar la democracia en Venezuela.

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