El alcanfor es, aunque no lo parezca, un producto 100% natural, proveniente de un árbol de origen asiático y si, sintetizado para su apropiada comercialización. Con cualquier cantidad de años en el mercado, el alcanfor ha servido por generaciones a curar males, limpiar hogares y mucho más. Hoy te mencionamos los que nos parecen, los usos más interesantes y hasta curiosos de este maravilloso integrante del hogar.

Popularmente, el alcanfor es utilizado para combatir algunos dolores musculares. En mi casa lo usaban como parte de sahumerios para espantar plagas y mosquitos y en algunas religiones, forma parte de los rituales para adorar dioses.

Los indígenas acostumbran a vender el alcanfor como una herramienta para alejar espíritus malignos, ahuyentar las energías negativas y por supuesto repeler a cualquiera que entre a tu casa con malas intenciones, sin embargo, no deja de ser un simple “amenizante” de ambientes.

La verdad, es que el alcanfor sirve para:

Alcanfor

Combatir el acné:

Un ungüento preparado con este mineral y algún aceite esencial que te parezca puede atacar directamente las impurezas y bacterias presentes en este tipo de formaciones. Este tratamiento debe ser consultado previamente con el dermatólogo, pues puede resultar agresivo y provocar quemaduras si no se controla.

Fortalecer el cabello:

Unos cuantos cristales de alcanfor añadidos a tu shampoo de confianza potencian los beneficios y nutrientes que por defecto incluyen el producto. Se dice que es efectivo para combatir la caspa.

Cicatrizar heridas y quemaduras:

Sus propiedades refrescantes ayudan a restablecer el colágeno natural en zonas de la piel irritadas o quemadas. Ayuda a eliminar marcas como las dejadas por una cesárea o una intervención quirúrgica con cicatrices notorias.

Alcanfor

Aliviar síntomas del resfriado y picazones:

Aplicado con un aceite de coco en el pecho puede ayudar a descongestionar las vías respiratorias. Si tienes alguna irritación o comezón también puedes aplicarlo en las zonas.

Tratar los hongos en los pies:

Sus propiedades antibióticas son aprovechadas contra los hongos que aparecen dentro de las uñas. Existen variedades de formas de aplicarlo, una es derritiendo el alcanfor y aplicarlo directamente, caliente en el dedo. Un poco doloroso, pero efectivo y sanitizante.

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