Twelve Oaks (Doce Robles), hogar de los Wilkes, una elegante mansión sureña construida en 1936 que inspiró a «Tara» en «Lo que el viento se llevó», sera subastada.

Además de escenario de «Lo que el viento se llevó», la mansión ha aparecido en otras 15 películas y sirve de aposento para personal de cine que viaja por la zona y para todos los que quieran tener la experiencia de alojarse en ella.

Vídeo cortesía de Hola.com

Tara, orgullo y esplendor del colonialismo

Resultado de imagen para Scarlett O'Hara

Scarlett O’ Hara, una mujer malcriada y caprichosa que vive con todas las comodidades en la mansión colonial sureña de Tara, sufre una metamorfosis cuando en 1861 la Guerra de Secesión le pone en la situación dramática de tener que robar un rábano para comer. Sosteniendo en su mano una puñado de tierra roja pronunció la mítica frase “¡A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre!”.

A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré y, cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar.

Decandencia de Tara:¡A Dios pongo por testigo!

La novela homónima de Margaret Mitchell ganó el premio pulitzer en 1937 con esta historia tortuosa y la película, que se llevó ocho Oscar, está considerada una de las más míticas de la historia del cine.

La novela nos habla de un mundo esclavista en decadencia a causa de la guerra civil y de cómo en un instante se pasa de la prosperidad a la devastación. Tara, la mansión en la plantación de la familia O’ Hara, es un buen reflejo de ello. Tras la batalla de Jonesborough (Jonesboro en la actualidad) su moradores se preguntaban ¿seguirá en pie o se la llevó el viento?

Recogida de algodón en una plantaciones como la de Tara

«Tara» tras el paso de la fuerzas nordistas

«Tara» viene del gaélico Teamhair na Ri que significa “La colina de los reyes”, una colina que fue centro político y espiritual céltico en Irlanda.

Diseñada por Lyle Wheeler, director de producción, «Tara», a imagen y semejanza de Fitzgerald house, la plantación donde nació y vivió Margaret, en el Condado de Clayton en Jonesboro, Geogia (Atlanta), es una mansión colonial muy diferente a la que habitó junto a sus padres, con numerosas habitaciones, baños, un gran salón de baile, una majestuosa escalinata y un extenso jardín de magnolias.

Pero lo cierto es que «Tara» sólo era pura fachada. Bonita por fuera pero vacía por dentro, situada no sobre los ricos algodonales sureños, sino sobre el seco suelo vinícola calforniano, en el plató de los estudios de David O. Selznik, productor de la película.

«Tara» languidecía desahuciada en un rincón de árida California cuando en 1959 fue desmantelada y sus piezas vendidas a un empresario georgiano que pretendía convertir el decorado en una atracción turística.

Las piezas minuciosamente trabajadas de «Tara» reposaban enmohecidas y mugrientas en un viejo almacén hasta que en 2014 fueron adquiridas por el prestigioso historiador local de la guerra de secesión y guía turístico georgiano Pete Booner.

Pete Booner reconstruyeTara en el porche de su casa en Georgia

Pete no podía entender que una de las reliquias más importantes de la historia del cine estuvieran en ese estado de abandono, cargó las piezas en dos trailers y se las llevó a casa dispuesto a reconstruir a mano a la que llama “La gran señora del cobertizo”.

Reconoce que es una obra de chinos que le llevará años pero cree que, con la ayuda de su familia, la solidaridad de sus convecinos y mucha paciencia, lo conseguirá. Sus esfuerzos al menos ya han tenido un reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Jonesboro declarando el 18 de abril como “Día de Peter Booner”para conmemora el aniversario de su tarea.

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here